
La vigilante de la playa amortiza bien sus operaciones de estética.
Ha sido sorprendida saliendo de una discoteca con este careto, la mandibula desencajada los ojos como platos y las tetas pintarrajeadas.
Ya que sus pechos estan como «muy a mano» le sirven para cualquier cosa, lo mismo para sujetar el mechero, que el paquete de Fortuna, el movil con pedrería de Swarowski (¡que, además puede quedar tan decorativo!) o como vemos en la foto, para apuntar el numero de telefono del chulazo de turno al que se va a tirar ya que tiene el bolso lleno de cosmeticos y es una pereza rebuscar un trozo de papel.
Pero como bien dicen en The Superficial, esa no es manera de ganarse el respeto de la sociedad, Pam.
