Gala de fin de año en Times Square. Jennifer López se dispone a interpretar un popurrí de sus jits ante chorrocientas personas y aparece de esta guisa.
Unas plumas, botines y micrófono cuajado de swarovskis. Waitin’ for tonight! Uoo-oo!!!
En pleno éxtasis navideño, Jenny la del barrio nos descubre todos los secretos de su outfit… posiblemente más secretos de los estrictamente necesarios.
En USA ya se han apresurado a comparar el momento trapito-segunda-piel con el pezón de Janet, el beso de Britney con MadonNo o la teta de Sabrina. Como colofón al show J.Lo reivindica un clásico con funestas consecuencias (por lo menos para su cuerpo de baile)
Toda divorra que se precie exige ser elevada tarde o temprano y Jenny lo sabe bien pero, ¿es necesario humillar al bailarín negro que cualquier coreografía precisa obligándole a postrarse ante tus tejidos adiposos? ¿podrás vivir con el peso de saber que el machorro que te sostiene no recuperará la respiración hasta las próximas navidades? ¿vas a pedir perdón por dejarnos ver como los dedacos del susodicho se clavan sin remedio en tus carnes magras?
Esto es lo que ocurre cuando te dejas asesorar por un alma perdida como esta…
Artículo patrocinado por sidra El Gaitero y dedicado a Mariah Carey y a nuestra Chloe, webmistress y musa inspiradora.



