Mariah Carey es una de nuestras cantantas favoritas, nos apasiona oir su voz rompecristales, su timbre chillón y sus gorgoritos, sus putos micrófonos con diamantes y todo ese glitter que tanto le chifla. Vale, si eres su fans, la adorarás, pero ¿hasta qué punto? ¿Qué estarías dispuesto a hacer por ella?
¿Sostenerla, por ejemplo?
¿Y si, además, te pide que la levantes como la virgen de Rocío De Triana? ¡Aaaaupa!
Ahí tenéis a Santa Ceporra siendo alzada en procesión por dos sufridos bailarines, que fueron costaleros antes de llegar a este punto de su carrera. Eso sí, tienen su límite, sólo fijaos en la cara del de la derecha, se está acordando de cuando su madre le dijo «¿Bailarín? ¡Jodido maricón! ¡Calla y ponte a hacer oposiciones!«. Y razón que tenía Mary Clarence Jackson (o como se llame su madre), ahora este pobre chico sería funcionario de prisiones, y no tendría que estar ayudando, literalmente, a elevar estrellas.
Mientras tanto, en algún momento del pasado, en Wichita…
Una jovencita Mary Carey intentaba meterle en la cabeza el concepto de ser «senador» a un actor porno en miniatura.


