José Castelo Branco y Betty Grafstein, iconos del horror

Desde nuestro paí­s vecino, nos llega la que sea, quizá, la mayor provocación de las relaciones sentimentales entre seres humanos. Un lisboeta y una neoyorquin podridos de dinero y sin identidad sexual. Atención a usuarios que acaben de desayunar o de merendar antes de ver este artí­culo.

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Hasta hoy, nunca nos habí­amos visto tan sobrepasados por la transgresión sexual. Cuando pensábamos haberlo visto todo en este mundo, cuando pensábamos que parejas como Marilyn Manson y Dita Von Teese o Alaska y Mario Vaquerizo eran los guardianes de los misterios de los sexual fetish, nos llega la pareja más creepy que hayáis visto nunca:  José Castelo Branco y Betty Grafstein:

Tenemos que aclarar antes que el representante de la masculinidad en la pareja (si es que la hubiera), es el elemento de la izquierda y, por tanto, la señora (más reconocible como tal) de la derecha, serí­a la parte femenina.  Asombrosa composición de los estilos de Grace Jones, prí­ncipe de Zamunda y ¿qué decir del look Joan Collins de su

Castelo Branco, de 47 años, es un empresario del mundo del arte cuya apariencia femenina conserva un cuerpo totalmente masculino. Preparad vuestro estómago para lo que vais a ver:

No podéis creer a vuestros ojos, ¿verdad? Si estáis pensando que en realidad es Toñi Salazar, aún hay más: ¡tiene un hijo de 23 años!

Aquí­ tenemos a Castelo Branco con su hijo Guilherme, el cual debe sufrir el sí­ndrome de Chandler Bink al crecer con dos madres. Y, peor aún, que su padre se convierta en una mujer lesbiana y que se enamore de una abuela multi millonaria. Todo un pleno al quince:

La palabra sórdido se queda corta. Pero Castelo Branco pertenece a esta élite de sexualidad indefinida a la que pertenecen personajes como Amanda Lear. Si ya su caso es un caso de fuggismo diagnosticado a nivel clí­nico, su relación sentimental con Betty Grafstein llevarí­a al suicidio de cualquier miembro del foro de la familia:

Betty Grafstein, otra multi millonaria, tiene 83 años y es viuda de un empresario judí­o neoyorquino del que heredó la empresa de joyas  Grafstein Diamond Company, regentada por su único hijo, Roger Grafstein.

Y en algún momento de su inexplicable vida, conoció a la Amanda Lear portuguesa y decidieron conformar una horror couple que aterrorizarí­a al mismí­simo Charles Addams. Atención al ví­deo:

Agradecemos el descubrimiento a la página de Facebook “Viva el petardeo“.