Ellos también son fugly: Pete Doherty

¡Ya basta de meternos con ellas! ¿Ellos qué? ¿Es que los celebrities no carecen también de sentido de la estética? Cierto es que en nuestros devenires diarios estamos hartos de ver a mujeres mega-monas al lado de babosos en chándal, que creen que el sabadomingo es para no afeitarse (ni ducharse, ni peinarse, ni…)

Pero cuando eres famous, por más macho hetero que seas, no tienes perdón de Dior. No te digo ya si vas de metrosexual, übersexual o metrosexual. ¿Quién no sabe que Brad Pitt no se ducha nunca? Verdad o mentira, la idea de que Brad hieda como una mofeta nos fascina, a la vez que nos repele como niños del jabón que somos.

Iniciamos el repaso a los fuggers masculinos (Lenny Kravitz y su camisa stripped mediante) con una víctima fácil: Pete Doherty. Además, es ideal como elemento de transición porque apareció en nuestras vidas colgando del brazo, cual bolso falso comprado en un maletero, del escuálido brazo de Kate Moss. Y si criticamos detalles más vanales de otras, ¡cómo no vamos a poner a parir la elección de un complemento tan importante como es tu love interest!

No es tolerable dejarte ver por un festival de verano de esta guisa:

Claro que podéis pensar: “Oh, cómo se torra el Abad, que el Festival de Glastonbury es como un pantano de lodo y qué le van a hacer sino combinar katiuscas con muslamen”.

Pero es que, heavens, cuando hacía sol iban así:

Pero Pete tiene vida propia. Y más ahora que Kate lo dejó porque la estaba descarriando a tope con alcoholes y cocaínas a granel. Así Kate abandonó el barco (you know, las mujeres primero) y dejó a Pete agarrado al palo mayor del barquito de su carrera como músico, cantando ‘Ron, ron, ron, la botella de ron’ con una alegre cogorza.

Esta es una imagen promocional de Pete Doherty. Es decir, que sale mono, con un look estudiado, una actitud predefinida y hay todo un mogollón montado alrededor de que el tipo aparezca tal que así:

Vamos, que el chico es como una mezcla del grunge americano, con el punk británico y el don’t look back in anger. Claro que luego se sube a un escenario y acaba así:

Pero oye, no seremos nosotros los que critiquemos la actividad profesional de los famosos. Aunque ahora que lo pienso Paris, Tara y otras chicas del montón han hecho de ser party girls su profesión. Pero whatever.

El caso es que en su vida diaria Pete Doherty ha pillado el rollo Sex Pistols y el filosofía fugger, y todo mixed together proporciona inquietantes estampas como estas:

No me preguntéis qué demonios es el parche ese que lleva, y parece tan ufano de mostrar en público, ni por qué razón se casca ese sombrerito. Lo único que es podría decir es que Petey parece empeñarse en ponerse sombreros de dudoso gusto:

Además, Petey combina sus gorros con caretos de lo más variopinto, que siempre suelen expresar estados comatosos provocados por cualquier sustancia ingerible, esnifable o inyectable.

Porque, como Tara Reid, Pete Doherty really likes BOOZE!!!

Dios mío, ¿alguien ha visto alguna vez alguna cara más etílica que esta? Lo más inquietante de este documento gráfico es que, si la veis en vista ampliada, dentro del coche esperan a Petey unos ojos aún más out of control que los suyos propios. A mí personalmente esta foto me da mucho miedo. Además, se emparenta con esa inquietante foto de Britney Spears intentando entrar en el WC público mientras sus fans interactuaban con ella. ¿Con quién demonios está interactuando Pete en esta foto? ¿Qué fucking hell pasaba fuera de plano? We need to know, pero no sé si debemos…

Prefiero evadirme buscando una foto más amable de Pete Doherty. Una foto shakesperiana, donde Pete sea una Julieta esperando a su Romeo asomada al balcón.

OK, fue una mala idea.

En fin, pues pongámonos really hardcore. Como diría la maravillosa Oprah, esta es la uuuuuuuuuuuuuugliest picture de Pete Doherty.

No hay palabras.

Y antes de irme, una reflexión en voz alta. ¿No es realmente lo más fug del mundo ser igual que Helena Bonham Carter?

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