Anita forever forever

Ana García Obregón es maravillosa. Digo esto y me quedo tan pichi, sí.

Su biografía es absolutamente imprescindible, y para la generación que hemos crecido amamantados por la televisión Ana es, simple y llanamente, histórica. O sea, que siempre ha estado ahí. Y ahí es en todas partes.

Para empezar, su nopuedeserverdad participación en un episodio de ‘El equipo A’, serie mítica de nuestra infancia (junto a tantas otras). Increíble pero cierta, como nos documentan nuestros amigos de Meloncorp.com

Así era Ana en los 80, esa época fugger porque sí, que pilló al buen gusto y lo retuvo como rehén en un cuartito oscuro y húmedo durante muchos años. ¿Qué coño le pasaba a la gente en esa época para ser capaz de salir a la calle con pelos-estropajo, hombreras imposibles y jerseys-vestido con mallas y botines?

Anyway, Ana era todo un sex symbol de la época. No contenta con intentar ligar con George Peppard (recordemos con horrorizada nostalgia que hubo un ‘Desayuno con diamantes’ antes que un ‘Equipo A’) Ana G. Obregón exhibía la antesala de su .G en fotos tan sexy sexy como esta:

¿Hay un modo más fug de enseñar la alfombrilla? Porque la censura no es gratuita, que la audaz Anita (no en vano apodada ‘la Fantástica’) enseñaba su hairdressing vaginal con ese descaro. Y con esas medias, mallas o whatever, que si alguien las entiende, que me lo diga. Y si alguien siente un conato de excitación sexual, también.

Este pasado de Ana es absolutamente incomprensible teniendo en cuenta el actual status de Ana, conocida a día de hoy por crear grandes éxitos televisivos como ‘Ana y los siete’ y la versión española de ‘Sex and the city’ (bueno, ésta aún no ha sido un éxito, pero lo será, ¿qué pasa?). Perdón, ¿he dicho incomprensible? ¡Nou! Nosotros te comprendemos, Ana, porque este modo de asumir tu pasado es espíritu fugger en estado puro: un pasar del pasado, un mirar hacia delante, un whatever y un melasuda con la cara bien alta. Dí que sí.

Es más, Ana García Obregón es capaz de combinar su condición de J.J. Abrams española, de Chris Carter de la comedia, de Darren Star de las singles españolas, con su azorada vida sentimental, familiar y social (no precisamente en este orden).

Si por algo es conocida en el mundo de la moda esta mujer es por sus posados veraniegos, trendies hasta decir basta.

Esto es muy grande. Primero, ponte el bañador más imposible que encuentres, con sus complementos pertinentes (nótese como con el mismo retal del bikini nos hemos hecho unos pantaloncitos cortos y una blusita anudada super super). Luego, llama a la prensa para convocarlos en una playa normal de una Mallorca cualquiera. Y una vez ahí, retoza en la arena y pasea por la orilla a dos metros de la señá Engracia y su tortilla de patatas mientras muestras lo ladroncilla que estás hecha aún. Megafuggismo!

Y esto año tras año, dejando un album realmente fundamental en el FugVerso.

No, no es Bibiana Fernández la del bañador a cuadros. Es ella, en una ‘uuuugliest picture’ de las que habla Oprah (hace 10 años en el mundo, hace una semana para fugandbusted, que esto no es un journal, demonios).

Llegamos así a la vertiente busted de Anita. Porque una no puede haber salido en el ‘Equipo A’ en plan belleza salvaje y esperar seguir siendo igual de armas tomar en el 2000 and beyond. Bueno, perdón de nuevo. ANA PUEDE. Porque Ana ya no hará esas sesiones de baño en la playa, pero se sigue vistiendo así para jugar a tennis:

(Admitimos que somos un poco diablillos, porque esa foto presuntamente pertenece a un momento del rodaje de ‘Ana y los siete’. De todos modos, resulta premonitoria la ‘B’ del chándal de Anita (‘B for (geriatric) Barbie’) y las medias nos vuelven ab-so-lu-ta-men-te locos).

Por más que imposiciones de guión la hagan vestirse así, Ana Obregón es la mujer que ha causado sensación incluso en el UK por su modo de vestir. De hecho, su pueril enfrentamiento con Victoria Adams de Beckham y sus cameos con David Beckham de Beckham no son más que la expresión de este whatever cósmico que impregna la vida de una fugger completa.

Ana es pillina. Ana es incombustible. Ana viste como quiere. Ana se acuesta con quien quiere. Femme fatal. Fatal, fatal. De hecho, así de fatal:

Aquí la tenemos con sus modelos veraniegos más camp(estrés). Su poquito fugly, su poquito de busted, siempre Obregón.

Y ATENCIÓN A LAS GAFAS. Esta es una VERDAD FUNDAMENTAL del FugVerso. ¡¡¡Son siempre LAS MISMAS GAFAS!!!

Del mismo modo que Chloë Sevigny combina sin pudor sus gafas de pasta blanca con sus modelos más imposibles, Ana Obregón hace de sus gafas de aviador (o kinda) su tótem fugly, su talismán, el escudo con el que se proteje del prejuicio ajeno y le da fuerzas para atender al reportero de ‘Aquí hay tomate’ espanzurrada en la arena o la becaria de turno en el aeropuerto con su vestido de verano casapraderesco.

Ana, te queremos. Te necesitamos.

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