Yo fui un fug adolescente

Queridos, todos sabemos cuán fácil es crear un ídolo televisivo uniendo los conceptos “bata médica” y “macizo”. Al fin y al cabo contamos con antecedentes (léanse George Clooney y Goran Visnjic en ER, Julian McMahon en Nip/Tuck y hasta, y esto es relativo, Hugh Laurie en House).

Pero quien nos ocupa hoy es el protagonista de uno de los mejores makeovers masculinos de los últimos tiempos. Así a priori podemos decir que Patrick Dempsey , el macizo-con-bata-médica de Grey’s Anatomy, es el típico macho dark and brooding. Pectorales amplios, brazos fornidos, culo prieto, whatever. Además, en las fotos promocionales cultiva un look un poco edgy que especialmente a las mujeres de cuarentaytantos les pone mogollón. Cuero negro, jeans con hebilla, testosterona, barba de dos días.

Pero Patrick no siempre fue así. Que en los ochenta lo colocaran de adolescente geeky en Can’t buy my love no es una casualidad. Recordémoslo en una imagen de la película, donde los comentarios actuales sobre su persona del tipo “ese hombre exuda sexo” quedan un poco al margen.

Creemos que Patrick apuntaba cualquier cosa menos maneras de sex symbols en posados como el que sigue.

Vamos, que se lo curra mucho mejor ahora.

Creemos, también, que el proceso fue progresivo. Le intuimos una ortodoncia en el mejor estilo Tom Cruise, quizá un poco de cirugía en la nariz y desde luego los cuidados de un buen hairdresser’s. Y si no mirad.

A la vista de la siguiente foto, a ver quién iba a bailar el tango con Patrick en los 80 (la de al lado es Kirstie Alley, que entonces estaba delgada y no tenía el trasero del tamaño de la extinta URSS).

Así que ya sabéis, queridos. Si fuisteis fug en vuestra adolescencia, no os deprimáis. Pensad que en el futuro podéis llegar a ser hunk instead of fug. Pero, ojo, también al revés. Todos sabemos que las animadoras rubias y monísimas se convierten en unas gordas llenas de estrías en el futuro.

Lots of love, como siempre.