Las joyas del Nilo

Queridos, una vez sobrepasados los cincuenta se pueden adoptar dos actitudes. Una, llenarte de botox hasta los pliegues del mimi, como Nicole Kidman (¿quién va a probarme que de verdad tiene 39?) y dos, decidir alegremente que todo en este mundo te toca un pie, como Kathleen Turner.

Porque si Kath recibe una invitación a la gala de los Premios de Whatever se la suda salir de casa con zapatillas y el pijama que se compró en el Bargains of the Corner. Y por supuesto se la suda aún más que el top ni siquiera esté planchado después de haberlo usado como almohada, toallita desmaquillante, o cortina del baño. Así que ¿cómo vamos a esperar después de todo esto que se preocupe por posar de una manera menos de camionera de Arkansas?

Recordemos que Kathleen en su época Tras el Corazón Verde era un sex symbol esperando sacar la camionera de Arkansas que llevaba dentro, que se manifestaba en su voz. En aquella época Catherine Zeta Jones tenía bigote y la frente de menos de seis centímetros y todavía no había conocido a su marido, partenaire de Kathleen en la peli. Todos sabemos cómo le fue el lifting a Michael D, y también su tendencia a permanentarse y teñirse, pero ¿hemos visto ya cómo ha desarrollado glándulas mamarias?

No queremos mofarnos de las tetas de Michael, puesto que es algo que ocurre a partir de los sesenta en hombres que no se curran el gimnasio lo suficiente. Pero si Iggy Pop puede enseñar torso con más dignidad, después de haberse metido en el cuerpo lo mismo que tú, Michael, hun, dale caña.

Lots of love, como siempre.

¡Michael, he tenido una horrible visión de cómo vamos a ser dentro de 20 años!