De vuelta a la pobreza

Queridos,

las celebridades no siempre pueden disfrutar de su upper class, es un adjetivo que no dura toda la vida en muchos casos. Y es ahí­ cuando te conviertes en un personaje fug cualquiera.

La primera en la lista es Brigitte Nielsen, que hace tiempo fue abandonada por su belleza y a ello puso remedio oxigenándose el pelo, apretándose el Wonder Bra, pintándose un lunar a lo Cindy Crawford con los Alpino y de la plastic coat ya ni hablamos. ¿Y qué decir del leather bag? Es para cogerla y plantarla en un escaparate del Red Light de Amsterdam.

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Jennifar Lopa, que el otro dí­a nos pedí­a aparecer en nuestras páginas, lo ha conseguido. Lo de su relación con las sudaderas para gordos no es nada nuevo, pero es una excusa para sacarla:

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Barbra Streisand se ha juntado tanto con Donna Karan, que ha perdido la orientación de la estética, no le favorece nada ese blanco ibicenco. Chiste geek: ten cuidado, no tropieces con el VLC, Bab.

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Julianne Moore intenta huir de esto de que te acosen por la calle y tal. Hasta ahí­, entendemos que use la técnica de los harapos para no ser reconocida, pero coño, se lo ha tomado muy a pecho:

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¡Si es que parece que sale de un comedor de Cáritas! Le falta ir con la mano pidiendo. Muy bien conseguido, pero sin gafas, sigues siendo reconocible, Julie.

Lindsay Lohan y Samantha Ronson, que son a la prensa internacional lo que en España fueron Raquel Morillas y Noemí­ Hungrí­a (aunque Samantha más bien serí­a Judd, Raquel aún era algo femenina), han decidido protagonizar su propia pelí­cula de dos lesbianas que se enamoran en un bar de carretera y cruzan la frontera de Arkansas en el Plymouth del 67 que la más macha de las dos le chorizó a su padre para escapar de su intolerante familia.

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Lo que pasa es que esas historias románticas de lesbianas rebeldes de los ochenta ya no nos valen, así­ que lo de estas dos se reduce a un simple par de bolleras con mal gusto y que no importan a nadie.

Visto todo esto, nos quedamos con nuestra Mujer De Verdad, a la que últimamente hemos empezado a adorar, pero ¡alto! Lectores de FNB, no os dejéis engañar por un par de perfectas piernas de ébano, ¡Naomi se está quedando calva!

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Y otra cosa: ¿en qué clase de orgí­a permanente vive esta señora, que siempre va rodeada de 20 tí­os?