Quiero ser polifacética

¿Qué tipo de inquietudes tienen nuestras celebrities de ayer y hoy más allá de hacer la O con un canuto? ¿Qué les lleva a explorar categorí­as profesionales beyond the fame? Y, ¿cuál es el resultado? We want to know!

Las famosuelas de turno no sólo se dedican a pisar la red carpet y poner cara de whatever con un photocall detrás. ¡No! Algunas se meten en berenjenales de lo más variopinto donde, la mayorí­a de las veces, nadie las ha llamado.

Recordemos que incluso Isabel Preysler (suponemos cansada de ser el florero de turno, de anunciar tazas de váter y de operarse hasta tener el careto de un Gremlin) tuvo su propio programa de televisión. El engendro se llamaba “Hoy en casa”, y pasaba por ser una coctelera donde cabí­an sabios y prácticos consejos sobre la colocación de los catorce cuchillos imprescindibles para esa cenita pre-botellón que toda familia de clase media hace cada sábado en su vivienda de protección oficial o como decirle al servicio sin ofender que la mejor manera de regar un ficus es con agua de Evian en regadera de cristal de Murano (un pelí­n larga la frase… os jodeis)

Nuestra reina de corazones (topicazo que me morí­a por usar) sostení­a en una entrevista de aquella época (1998, ni más ni menos):

No me he visto bien. No es nada fácil ponerse delante de las cámaras y estar bien, pero tampoco estoy segura de si lo puedo hacer mejor. Mis pretensiones no pasan por hacer carrera en televisión. No tengo tablas, ni naturalidad ni soltura para esto

Pues mija, ya lo has dicho todo. Como podeis suponer, ví­boras, el programa duró menos que un Ferrero Rocher en la boca de Paquirrí­n (qué bien traí­do, leñe!) Ahora observemos como Isabelita prefirió seguir digievolucinando a ganar en tablas (nenas, para mi el parecido es innegable. Mira ,mira)

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Dentro de la categorí­a mamarrachas-pretenciosas-con-í­nfulas-de-artista-integral (categorí­a que me acabo de sacar de la mismí­sima manga) podrí­amos encajar a Scarlatina Johansson. Estoy seguro de que en el insti era gorda, con aparato y tení­a unas espinillas más grandes que su cabeza; pero se hizo mayor, le crecieron unas tetas del tamaño de la nave nodriza de V y se enganchó al agua oxigenada. Sin comerlo ni beberlo se convirtió en musa inspiradora de whoever y en poco tiempo hasta el cine se le quedó pequeño. Decidió, demostrando una sencillez de espí­ritu que aturde, editar un disco de versiones de Tom Waits… what!? Yo apostarí­a que se crió escuchando a la Onda Vaselina como mucho, pero bueno…

Resultado: Tú disco es innecesario y tú eres una CRE-í-DA.

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“Llevo mi conjuntito de pijipi para que veais lo rara que soy y además canto cosas de Tom Nosécuantos

Tení­as que haber aprendido algo, querida Scarlatina, de la discreción de Carmen Kass: la anoréxica con cara de cabrona que anunciaba el J’Adore. Eligió para complementar curriculum el ajedrez. Sí­, amigas y compañeras de corrillo, el ajedrez. Me da sueño sólo de escribirlo… Resulta que la tipa es campeona de su pueblo, o del mundo (me la suda, vamos…). Observemos que cuando juega resulta cuasi-humana y tiene una cara de un pusilánime que asusta, además de dejar al descubierto esos rasgos que nos revelan su origen de inmigrante ilegal de Europa del Este (de los que hay a patadas buscando lechugas cheap and chic en el contenedor del Lidl de tu barrio)

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“Por qué no me apunté a voleibol como todas las tí­as buenas del bloque…”

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“Por favor, sacadme de aquí­ y dadme un bocadillo…”

La reina de la oportunidad laboral, sin embargo, es sin duda Carla Bruni. Cuando se cansó de ser modeli se bajó del tacón, se puso unos vaqueros con agujeros y se hizo cantanta. Cuando hasta ella misma se aburrí­a de la guitarrita y la voz de actriz porno con la que cantaba desde una canción de amor superdeep hasta un villancico, se hizo prostituta de lujo. Y no me digais que se casó con ese retaco adicto al Amaretto por otra cosa que no fuera tocarse el chocho everyday y pasar las vacaciones en Marsella…

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“Chacochí­ me ha prometido unos manolos si hago la mamarracha un rato con el tí­o del butano”

Y ahora que hablamos de putas señoritas, me vienen a la cabeza especí­menes de la talla de Monica Lewinsky o Divine Brown. Historia viva del mundo fugger. Ambas, después de chupar todo lo que se les poní­a a tiro (no voy a contar sus historias porque confí­o sincerely en vuestra culturilla), decidieron que el mundo del faranduleo y el cóctel gratis les tení­a preparado un futuro prometedor. A la primera le dio por comprarse unos Alpino y el Zorranova y diseñar bolsos. Mejor le hubiese salido la jugada si hubiese fabricado los bolsos con la piel sobrante de su barriga de búfalo de Minnesota…

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“Ajquerosa, o me compras un bolso o me empujo las almóndigas de la merienda con tu puto culo!”

Comprobemos el escaso gusto estilí­stico de la Lewinsky; suponemos que su colección de bolsos está acumulando polvo en el granero de su tí­a Mildred, la de Oklahoma.

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“Esta camisola me la hice con una cacho carpa del circo de íngel Cristo”

Divine se hizo la fotuela carcelaria que tan cool queda enseñar a los coleguis en las fiestas y en un pispas gira mundial de chous televisivos y hasta una pelí­ porno basada en su experiencia. Mi pregunta es: ¿Quién hací­a de Hugh Grant?

Esta foto es un clásico de las hemerotecas.

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“Si me miras te ahostio”

En poco tiempo Divine se convirtió en la fusión perfecta entre Laura Winslow y una choni.

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“Mirad el recuerdillo de Hugh. Las uñas me las prestó la Esteban y el anillo es del chino”

Yo voy a dejarme los cursos del INEM y la FP; los curros guays ya están cogidos.

¿Puedes hacerlo mejor? Keep the foro alive!