Priscilla Caputo no es Marí­a Pineda

Una tanda de desmentidos al hilo de las últimas informaciones acaecidas en torno a PrisCa

Apenas veinticuatro horas después de la publicación del artí­culo sobre Priscilla Caputo la bandeja de entrada de mi correo electrónico echa humo.

Tabloides de medio mundo y blogs de renombre quieren saber más y no dudan en acosarme con preguntas de todo tipo; pero me temo que no tengo las respuestas a mano y los remitentes de estos mails no dudan en lanzarse al abismo de la especulación. Me veo en la obligación de aclarar ciertas cuestiones que NO son ciertas, tamos?

Priscilla Caputo no es Marí­a Pineda

Muchos no han dudado en afirmar que la Pineda ha estado medio desaparecida porque se estaba recauchutando y preparando a conciencia su reaparición con una nueva identidad. En especial alguna de las fotos aportadas en el anterior artí­culo indujo a error.

No es Michaela Romanini

El parecido es innegable: el temple en la mirada, el cuartokilo de eyeliner y la afición a la silicona lí­quida no reabsorbible. En FNB nos hemos asegurado de que se trata de dos personas completamente distintas.

She rocks!

No tiene nada que ver con Carmen Russo

Podrí­amos pensar que cambiarse el apellido no fue más que una treta para alejarse de ese mito viviente compatriota de la Carrá que es Carmen Russo; fantasí­a erótica de los niños que veí­an Telecinco en España hace casi veinte años. Las similitudes fí­sicas no deben inducir a error: no comparten genes, sus cirujanos comparten cierta querencia por las narices inexistentes y las bocas-coño, that’s all.

Permí­taseme añadir que, en contra de lo apuntado por our dear Efe, PrisCa no ha nacido en un laboratorio fruto del cruce entre una puta de Montera y una lamprea.

Andiamo!