¿Quién lo lleva mejor?

Estúpida traducción del who wears it better, lo sé.

La moda, lo que conocemos por moda, no casa con la exclusividad. Vamos a empezar por ahí­. Y este mensaje cimenta la base de la exclusividad que supone la alta costura. Vamos, que lucir un traje de alta costura, de esos que valen un ojete y se revenden a museos cuando se lo comen las polillas, supone una exclusividad que te librará de exponerte a lo que se han expuesto nuestras siguientes súper estrellas.

Estas señoras y señoritas han pillado lo más a-la-mode que habí­a en la boutique de Rode Drive, pero no han caí­do en la cuenta de que maricones tipo Perez Hilton y otros mini Pérez que habitamos la blogosfera, estamos muy al loro de lo que llevan las estrellas en los eventos.

Así­ que, pasa lo que pasa, que hay muchos ratones del Google Images y la memoria visual de estos mariconcetes puede poner a estas furcias de la moda en situaciones comprometidas y humillantes. Es el caso, para empezar, de nuestras dos amas de la moda, amigas en sociedad, rivales bajo un Louis Vuitton:

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Victoria, digamos que tiene un tipo más extravagante y una expresión borderline que matizan su disfraz de spanker. Una fusta en sus desnudos guantes de Catwoman habrí­a terminado de rematar la postura. Dita ha preferido no salirse de la lí­nea (como ha hecho Victoria con sus zapatuelos rosas) y obsequiar su negro fúnebre con un apasionado rojo en sus labios. Adore it!

Y pasemos a otro caso de estudio.

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La señorita Riyo Mori no sabí­a que su vestido tan cuco iba a ser arrastrado por la obesa de Oprah, la cual deberí­a ponerse unos calentadores y ocupar el puesto que dejó Jane Fonda en las teletiendas matinales, así­ no le desgracia la ilu que le hací­a a la pobre Riyo su vestidí­n.

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Jennifer Lopez ya es el caso más sangrante de todos. No sabemos si le faltan ideas, o es perseguida y torturada por la peor de las casualidades. El otro dí­a ya dimos parte de su “coincidencia” con Paula, y ahora observamos cómo acude a esta fiesta del Macy’s a hartarse de choppeds en dados, langostinos y cocktails, desafiando a la mismí­sima Cameron Diaz. “Coinciden” hasta en los brazaletes, pero para que no clame mucho al cielo, J-Lo se los puso en la otra muñeca.

¡Pero aún hay más!

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Desconocemos el orden cronológico de esta comparación con Alessandra Ambrosio, pero alguien tiene que parar esto.

¿Alguna idea de por qué Jenny se pone la ropa de los demás?